Recomendaciones en cuanto a los AGS

Los AGS realizan importantes funciones metabólicas, pero el cuerpo los sintetiza y no son necesarios en la dieta. Uno de los objetivos principales de la mayoría de las recomendaciones dietéticas es la reducción de la ingesta de AGS, con el objetivo de prevenir enfermedades crónicas, como la cardiopatía coronaria (CC). Paneles de expertos dietéticos nacionales e internacionales recomiendan que el consumo de grasas saturadas no supere el 10 por ciento (Alemania, Países Bajos, países nórdicos, FAO/OMS 2010) o el 12 por ciento (Francia) de la ingesta total de energía diaria. La EFSA aconseja que la ingesta de AGS sea lo más baja posible dentro del contexto de las directrices dietéticas basadas en los alimentos (EFSA 2010). A pesar de las directrices claras, la ingesta de AGS aún supera las recomendaciones en muchos países europeos (Harika 2013).

Sustitución de los AGS

Si no se presta atención a con qué se reemplazan los AGS, la reducción de AGS puede no reducir los riesgos de enfermedades crónicas. Metaanálisis recientes prospectivos de cohorte los estudios indican que el consumo de AGS no se asocia a un mayor riesgo de ECV (Siri-Tarino 2010, Chowdhury 2014, de Souza 2015). Sin embargo, la sustitución de los AGS por AGPI se relaciona con un menor riesgo coronario (Jakobsen 2009), lo que ha sido confirmado por ensayos controlados aleatorios. Una revisión sistemática reciente ha concluido que la reducción de AGS disminuía a su vez el riesgo de accidentes cardiovasculares en un 17 % de media. La sustitución de AGS por AGPI se mostró cardioprotectora, mientras que la sustitución por hidratos de carbono no parecía beneficiosa (Hooper 2015).

La FAO declara que hay evidencias convincentes para concluir que la sustitución de AGS con AGPI disminuye el riesgo de enfermedades coronarias. Hay evidencia probable de que la sustitución de AGS en gran parte con azúcares y almidones digeridos rápidamente no tiene ningún beneficio en las enfermedades coronarias e incluso puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria y favorecer el desarrollo de síndromes metabólicos (FAO/OMS 2010).

Grasas saturadas individuales

Algunos AGS individuales tienen efectos específicos sobre los lípidos sanguíneos (Mensink 2016). Sin embargo, pocos estudios han investigado el efecto de AGS individuales en el riesgo de enfermedades específicas. Por su naturaleza, los AGS específicos siempre se producen como una mezcla, presentando la composición de los ácidos grasos una gran variabilidad de diferentes grasas y aceites. Esto hace que sea difícil sacar conclusiones sobre el impacto de ácidos grasos específicos sobre la salud, dando lugar a diferencias en las recomendaciones dietéticas. En Francia, las recomendaciones sobre la ingesta de AGS diferencian entre los distintos ácidos grasos individuales (ANSES 2011). Según el Consejo Holandés de Salud, el conocimiento científico es insuficiente para establecer ingestas dietéticas de referencia para todos los ácidos grasos individuales por separado (Consejo Holandés de Salud 2001).

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16 - 19 September 2018